jueves, 26 de septiembre de 2013

No Se Aceptan Devoluciones *1/2

(México, 2013) Clasificación México ‘B’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala
A los mercadólogos les gusta un dicho: una buena publicidad mata a un mal producto. No estoy seguro que en el caso del cine esto sea cierto y como ejemplo está No Se Aceptan Devoluciones. El debut de Eugenio Derbez como escritor y director dista mucho de ser una buena película y, sin embargo, ya estrenada en México después de su irrebatible triunfo en la taquilla gringa, el público sigue acudiendo a las salas, tanto al otro lado como aquí, para atestiguar esa supuesta maravilla de la que nos hablan todos los días y que, de acuerdo a las noticias más recientes, hasta un Oscar se merece. La verdad, bajémosle tantito.

Para empezar, la historia de No Se Aceptan Devoluciones la hemos visto desde los inicios del cine, con Chaplin en El Chico (1921), hasta Adam Sandler en Un Papá Genial (1999), pasando por Kramer vs. Kramer (1979) y Tres Hombres y un Bebé (1987). El protagonista (aquí, Derbez en plan de rasposo galán acapulqueño) se ve forzado a convertirse en padre de una criatura (una bebita producto de la conquista a una gringuita springbreaker un año antes) de la que se quiere deshacer de buenas a primeras; con el paso del tiempo y contra todos los pronósticos, termina encariñándose con el indeseado crío y de paso demostrando que es un excelente padre, luchando para que no los separen cuando finalmente lleguen las fuerzas del orden a acabar con tanta felicidad cinematográfica.


En realidad este no es el problema de la película y en general, el cine se caracteriza por repetir una y otra vez los mismos temas, sin mayor argüende. Como ya he dicho antes aquí mismo, el chiste está en cómo se cuenta, no tanto en el chiste en sí. Lamentablemente, Derbez, que también escribió el guión, no aporta mucho en esta versión del padre inesperado, excepto por el humor que, en el mejor de los casos, provoca sonrisas y, en el peor, acaso mantiene el mismo nivel que el de sus programas de televisión. En otras palabras, si usted disfruta los chistes de Derbez En Cuando y La Familia Peluche, en No Se Aceptan Devoluciones tendrá más de lo mismo que puede ver en televisión, Sammy incluido.


Por el contrario, los puntos más altos de la película y que sí son para el disfrute de cinéfilos en general, curiosamente no tienen nada qué ver con lo que Derbez ha hecho antes y resultan en momentos genuinamente cinematográficos: el breve montaje del crecimiento de la hija y las escenas donde la niña (la pequeña actriz de siete años Loreto Peralta, excelente) lee las cartas que le escribe su imaginaria mamá, recreando todo en su mente, en segmentos animados muy graciosos.


Lamentablemente la película tiene dos lastres muy pesados. El primero y más notorio es el propio Eugenio Derbez. Su actuación es de gestos y tonos de voz exagerados, no sólo cuando dice los chistes que suenan como los de la tele, sino también y peor aún, cuando intenta conmovernos en las escenas serias. Esto es una lástima, porque Derbez se ha mostrado antes como un actor capaz de encarnar personajes distintos a su imagen televisiva y que encajan perfectamente en la historia que se cuenta, en las películas La Misma Luna (2007) y Educando a Mamá (2012), ambas dirigidas por Patricia Riggen. Tal vez cuando se dirige a sí mismo, no puede ver lo exagerado que resulta en pantalla, especialmente cuando tiene como compañera de escena a una actriz con entrega tan natural como la pequeña Loreto.


Y el segundo lastre son los obstáculos a la felicidad de padre e hija. Las razones legales, sociales y hasta "naturales" presentadas para evitar que sigan juntos están mal desarrolladas y peor metidas con apretado calzador, especialmente esa que únicamente busca, con todo y escandalosa música melodramática incluida, hacer llorar al respetable, sin importar la lógica y moralidad de la situación. Y mire, si ya me pongo a hablar de cuestiones morales mientras discuto una comedia de Derbez, no puedo más que declarar que… fue horrible… horrible.

12 comentarios:

Sergio Meza dijo...

Vaya hermano, si yo pense lo mismo de la misma luna, le gano el chamaco en todo, el, como que no se ve a si mismo en las pruebas, o bien si se ve le vale.

Joel Meza dijo...

Sergio, a mí el personaje que creó en La Misma Luna sí me convenció (un ojete de primera) pero estoy de acuerdo, el niño sale mejor librado.
Esta semana ví Girl in Progress, otra película de Patricia Riggen, la misma directora y aunque el papel de Derbez es mucho menor aquí, también es algo distinto a sus personajes de la tele o de esta nueva película.
Yo creo que lo que le pasa a Derbez es que está convencido de que para hacer comedia tiene que hacer voces y gestos como los peluches y anexas.
Un abrazo, hermano.

Carlos Tapia dijo...

Hola Joel saludos desde la olla o nido de las serpientes en español o CanCun en maya, esperaba su reseña de esta pelicula algo me supuso que seria igual o casi igual a la pelicula de la misma luna, la verdad ni he escrito en mi blog ni he ido al cines desde hace mucho por cuestiones del trabajo pero me fio de tu critica para saber que muy buena no esta

Aarón dijo...

Porque todos los criticos deben ser tan amargados?, la historia es buena la pelicula gusto, hace reir y llorar, y hace lo que no jacen los criticos de cine, hacer peliculas, crwo que ser critico es muy comodo pero vamos no se vale hacer leña del arbol caido, que he visto peliculillas gringas con mejores criticas y que a mi gusto son nefastas, un saludo y porfavor no se amarguen

Aarón dijo...

Porque todos los criticos deben ser tan amargados?, la historia es buena la pelicula gusto, hace reir y llorar, y hace lo que no jacen los criticos de cine, hacer peliculas, crwo que ser critico es muy comodo pero vamos no se vale hacer leña del arbol caido, que he visto peliculillas gringas con mejores criticas y que a mi gusto son nefastas, un saludo y porfavor no se amarguen

Joel Meza dijo...

Carlos, seguramente hay cosas mejores que hacer en ese paraíso, así que no te apures. Un abrazo.
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Aarón, en la Escuela Superior de Crítica de Cine estamos obligados a cursar las materias Amargura I y II antes de recibir nuestro título…

Ya en serio, no tengo idea de a cuántos críticos leas; por lo que me toca, agradezco tu interés en mis reseñas y sobre todo en compartir tus impresiones en este espacio. Supongo que tus experiencias con los críticos o, al menos con el trabajo de los críticos, no ha sido buena ya que, como dices, tienes la idea de que los críticos “deben ser tan amargados” y que parte de nuestro trabajo es “no hacer películas”. Permíteme responder por mí (que los demás críticos hablen por ellos, en todo caso).

Primero que nada, mi trabajo como columnista crítico de cine es escribir mis opiniones acerca de las películas que veo, basándome en lo que sé. Nada más y, sobre todo, nada menos. No estás tú para saberlo pero es cierto: actualmente no me dedico a hacer películas. Afortunadamente son trabajos que no son mutuamente excluyentes e incluso críticos de cine han sido cineastas, algunos de ellos con obra muy importante, tanto en las letras como en la pantalla. Y a todo esto, para opinar de algo no necesito haberlo hecho: el punto es que este trabajo consiste en escribir, no en hacer cine. ¿Es cómodo ser crítico de cine? No lo sé. A mí me simplemente me gusta ver cine y después, tratar de entender por qué me gustó o no me gustó tal o cual película, lo cual hago en este espacio cada semana.

En cuanto a No Se Aceptan Devoluciones, de Derbez, pienso igual que tú: la historia es buena (tanto, que se ha usado antes en otras películas), hace reír (me reí), hace llorar (no lloré), pero el problema que yo tuve con ella es que no está contada de una manera satisfactoria en términos cinematográficos (en resumen, la narrativa es descuidada y abusa de ciertos elementos que son de fórmula) y la exagerada actuación de Derbez me hizo más ruido de lo que hubiera querido para disfrutar de la película. Dices que no se vale hacer leña del árbol caído. Estoy de acuerdo y nunca lo hago. Pero no creo que te refieras a la película de Derbez: cuando escribí mi reseña, No Se Aceptan Devoluciones ya había roto récords de taquilla. Así que no hay en este caso ningún árbol caído, ni qué tumbar. El público que paga su boleto (incluido tu servidor) tiene la palabra más importante respecto a esta y cualquier obra. Yo también he visto, como dices, peliculillas nefastas, gringas, mexicanas y de otras nacionalidades y en su momento he escrito mi opinión al respecto. El cine malo no es exclusivo de un país, como tampoco lo es el cine bueno. Y creo que ahí das en el clavo: lo que sí me amarga el día, siempre, es una mala película. Afortunadamente hay muchas otras, buenas, que ayudan a endulzarlo nuevamente. Saludos.

Anónimo dijo...

No puedo más que pensar que los tan mentados críticos son gente indeseable. Generalmente se dedican a ver lo negativo en todo. Como si eso fuera indicio de inteligencia. Ese es tu caso, Joel Meza. Afortunadamente yo suelo hacer como que no existe gente como tú, me topé con tu reseñilla accidentalmente, y eres una de las personas a las que nunca leeré de nuevo. Ni te molestes en compartir tu arsenal de sarcasmos, nunca lo leeré. Personas que no pueden ver algo sin sentir que pudo haber sido lo que en su opinión pudo ser mejor, son despreciables, tanto porque nunca harán algo mejor, como por el hecho de desestimar el trabajo ajeno... sigue en tu rincón siendo mundialmente ignorado, mientras los que denostas se hinchan de lana por sus trabajos llenos de "errores" los hacen triunfar...

Joel Meza dijo...

(Para qué contesto si no me va a leer...)

Francisco Sandoval dijo...

Joel, exelente critica sigue en lo tuyo que es criticar. Mientras tanto al que criticaste aunque sea por esta vez seguira triunfando, mas suerte para la proxima.

Joel Meza dijo...

Y sigue la mata dando. Francisco, ya que terminas deseándome “más suerte para la próxima”, voy a aventurarme a adivinar que estás siendo sarcástico cuando elogias mi crítica de la película de Eugenio Derbez. Efectivamente, Derbez ha triunfado de una forma inusitada con su ópera prima y eso es muy bueno. A mí, al menos, sí me da gusto cuando otros mexicanos son exitosos en lo que sea, especialmente si es en el cine, que es la razón de ser de esta columna dedicada a la crítica; es decir, comparo lo que veo en la pantalla grande, con mis conocimientos, con mi criterio. El triunfo de Derbez no es lo que discuto en mi reseña, sino las virtudes (que son varias) y los vicios (que son más) de su película. Sin duda, Derbez hará más películas gracias a este trancazo taquillero. Espero y deseo que las siguientes sean tanto o más exitosas que No Se Aceptan Devoluciones, que sean mejores que ésta y den lugar a más y mejores fuentes de trabajo en la industria cinematográfica nacional. Acá, en la industria periodística, estaremos para comentar y, pues sí, criticar para nuestros lectores. Agradezco que sigas en lo tuyo, que es leer y, como ahora, opinar.

Anónimo dijo...

Mas que buena, tu reseña me parecio acertada. Además de su narrativa, algo abrupta y poco pausada (a mi gusto) entra en picada cuando Derbez actua como Derbez. La historia es buena, si, aunque como la cuenta es lo importante (me gustó más un papa genial, eso ya es decir mucho). Como ver una maratón de sus antiguos programas, lo cual no beneficio en creces a la pelicula, aunque exalta más el nivel histrionico de la niña (excelente a mi juicio). No es mala, mas no es la gran promesa que todos afirmaban, espero y Derbez nos pueda dar alguna sorpresa mejor en algun futuro.
Estoy de tu lado Joel, la critica son los sentimientos plasmados al experimentar alguna situación (cine en este caso). Nadie piensa igual que otros, pero defiendo tu labor al ser un trabajo lleno de amor. Amargado el que no acepte con argumentos que no hay gustos totales, sino sólo amor al arte.
Felicidades, has conseguido un fiel lector de tu columna.

Joel Meza dijo...

Anónimo del 31 de marzo, gracias: aquí para servirte. Salud.